La deuda negra

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marzo 19, 2007 por Diego Gueler

Existen multiplicidad de mendigos y de formas de pedir unas monedas o alimento como actos de solidaridad o altruismo entre los seres humanos, quienes según la Biblia o la Torá, venimos todos del mismo vientre. En África, el acto de estirar la mano y apuntar la mirada en los ojos del hombre blanco rico es peculiar. Como si hubiesen cursado la Licenciatura en Imperialismo del Siglo XIX en la universidad, los senegaleses, mauritanos, ghaneses, togoleños y malíes exigen, no piden, una suma de dinero en la calle.

Deme alguna moneda. Me lo debe. Usted es responsable de mi miseria y la de todo mi pueblo. Es hora de ajustar cuentas. Vamos, apúrese por favor que debo irme a la casa de mi hermana”.

El mensaje es básicamente ése, con un mayor o menor grado de violencia verbal. La solidaridad es difícilmente comprendida en este continente. Por eso jamás dicen “gracias” por la donación o el pequeño regalo. En Dakhla, Sáhara Occidental, me topé con dos senegaleses de 18 años que fueron detenidos por la policía marroquí cuando intentaban subirse a una patera que los llevase a las Islas Canarias. Les propuse invitarles a cenar, tomarse una ducha en mi hotel y llamar a sus familias desde mi teléfono móvil -uno de ellos no hablaba con su madre desde 2004- si ellos me contaban su historia con todos los detalles. No les pedía mucho, vamos. Les llevo unos seis minutos y medio entender mi intención para con ellos y, finalmente, aceptar la oferta. Jamás nadie les había estirado la mano. Jamás. Tampoco me agradecieron el gesto cuando los acompañé de regreso a la comisaria.

El pedir como sistema ante la presencia de un extranjero sí que es elaborada en los cerebros. En Malí, sin importar la edad o profesión, todos piden un regalo, un cadeau. Los gendarmes del sur de Mauritania, sin embargo, se llevan el gran premio. No piden pequeñas sumas de dinero extra por dejar pasar a los coches, como uno podría presuponer. Nada de eso. Ellos son más creativos aún: “¿No tienes algún regalito para dejarnos aquí en el puesto de control; hace mucho calor y nos aburrimos mucho?”.

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